Piel normal
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Características. La piel es lisa, uniforme y mate, tus poros son pequeños y cerrados y, además, nunca tienes puntos negros ni granos.
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Cuidados. Lo mejor es que te limpies la piel antes de acostarte y la hidrates con una crema que no sea muy agresiva, que contenga una proporción similar de agua y emolientes (sustancias para suavizar la piel y restaurar su contenido graso).
Piel seca
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Características. La piel es fina, con zonas resecas y escamadas, no tienes poros y suele presentar de vez en cuando granitos o puntos negros pero muy dispersos.
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Cuidados. Conviene que bebas mucha agua, que apliques siempre una crema nutritiva antes de acostarte y una hidratante específica para pieles secas por la mañana.

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Características. La piel presenta muchos brillos. Generalmente suele presentar poros abiertos y dilatados, además de granitos y puntos negros. Al tacto es un poco grasienta.
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Cuidados. Para lucir una piel más limpia y sana, tendrás que mantener unos cuidados extremos a la hora de limpiar e hidratar el rostro. Utiliza productos adaptados a este tipo de piel, libres de aceite y ricos en agua, para evitar la acumulación de grasa e impurezas.

Piel mixta
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Características. La piel presenta brillos en la frente, nariz y barbilla (zona T) y una textura mate en el resto del rostro. Generalmente, los poros sólo son visibles en las partes grasas, donde suelen aparecer los antiestéticos granitos y puntos negros. Al tacto, este tipo de pieles son en algunas zonas suaves y en otras secas y deshidratadas.
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Cuidados. Si es este tu caso, debes escoger productos específicos para pieles mixtas, de acción combinada, que hidraten aportando agua en las zonas más secas, sin acumular lípidos en las más grasas.
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